La venta de la Nueva Refinería Talara, en las actuales condiciones del Perú, equivale a una privatización total del sistema de refinación y suministro de combustibles, poniendo en grave riesgo la soberanía energética de un país importador neto de crudo. Aunque se argumente eficiencia y alivio fiscal, se sacrifica la última herramienta estratégica del Estado en un contexto global volátil, con un Estado débil como regulador y un mercado con baja competencia y alta desconfianza institucional.
La experiencia de más de 30 años demuestra que la gestión privada en hidrocarburos ha priorizado la extracción sin inversión suficiente en exploración, provocando una fuerte caída en la producción de petróleo y la reducción crítica de las reservas de gas de Camisea, que obligaría al país a importar GNL en pocos años. Delegar la seguridad energética a estos actores implica repetir errores históricos.
Persistir en la privatización de la Refinería Talara no respondería al interés nacional, sino a grupos de poder económicos. PETROPERÚ es una inversión estratégica para la seguridad del país, al igual que la defensa nacional. PETROPERÚ no se vende: la patria se defiende.